“¡Jesús no es el Hijo de Dios! Dios es Uno; no engendra ni fue engendrado. Dios no puede tener una esposa ni un hijo físico (Corán 112:3).”
Los cristianos están totalmente de acuerdo en que Dios no tiene una consorte física y nunca engendró un hijo en sentido biológico. «Hijo de Dios» es un título que habla de naturaleza divina y de una relación eterna.
📖 La defensa completa
Aclara el modismo semítico:
En árabe y en hebreo, «hijo de» a menudo indica carácter o naturaleza (por ejemplo, ibn al-sabil, «hijo del camino», significa viajero; un «hijo de paz» es un hombre pacífico: así dice literalmente Lucas 10:6, que la NVI traduce «alguien digno de paz»). Jesús es la Palabra eterna de Dios (Logos, que la NVI traduce «el Verbo»), que comparte la esencia misma y la divinidad del Padre.
La propia descripción del Corán:
Corán 4:171 llama a Jesús «su Palabra, que Él dirigió a María, y un espíritu procedente de Él». En la teología suní clásica (las escuelas asharí y hanbalí), la palabra de Alá (Kalam Allah) es increada y eterna. Los musulmanes suelen responder que a Jesús se le llama «una palabra» porque fue creado por la orden de Alá: «¡Sé!» (Corán 3:59); sin embargo, de todos los profetas, solo Jesús lleva este título. El evangelio explica por qué: él es la Palabra eterna que se hizo hombre.
La naturaleza eterna de Cristo:
Juan 1 declara: «En el principio ya existía el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios… Y el Verbo se hizo hombre y habitó entre nosotros» (Juan 1:1, 14).
✝️ Anclas bíblicas (NVI)
Juan 1:1, 14“En el principio ya existía el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios… Y el Verbo se hizo hombre y habitó entre nosotros. Y contemplamos su gloria, la gloria que corresponde al Hijo único del Padre, lleno de gracia y de verdad.”
Hebreos 1:2-3“…en estos días finales nos ha hablado por medio de su Hijo… El Hijo refleja el brillo de la gloria de Dios y es la fiel representación de lo que él es. Él sostiene todas las cosas con su palabra poderosa.”
🔁 Si te responden…
La réplica que probablemente escucharás después — y una respuesta que mantiene la conversación avanzando hacia Jesús.